jueves, 3 de enero de 2013

Un Cid venezolano

 

CHAVEZ-SALUDMeses atrás, viendo la entrevista de Fernando Sánchez Dragó a Jaime Bayly, me quedé prendado de una frase que utilizó el presentador madrileño para despedir al escribidor limeño: «Jaime, mata a quien quieras, pero no te mueras nunca». Y es, que duda cabe, la frase que más ensayará en estos días gran parte de la población civil y militar de la República Bolivariana de Venezuela. El comandante Hugo R. Chávez Frías, presidente constitucional democráticamente electo el 7 de octubre de 2012, posiblemente hoy, 3 de enero de 2013, ya esté muerto. Y si no lo está, es probable que le quede muy poco aliento, mientras mira el techo de una sala de cuidados intensivos en La Habana, Cuba.

El_Cid_por_scarlata_[dvd]_80Es un  hecho que no es la primera vez que viaja a Cuba para tratarse del cáncer que lo aqueja. Como también es verdad que, de haber guardado el reposo necesario, seguido las indicaciones del oncólogo y recibido el tratamiento regular para un enfermo de cáncer, hoy otro sería su estado de salud. Su mesianismo, consustancial a él, no lo permitieron, y prefirió martirizarse, inmolarse, quemarse a lo bonzo, antes que la derrota electoral y por consiguiente, el fin de su revolución socialista. Ya en época electoral, verlo en campaña me hacía recordar la película El Cid, de 1961, protagonizada por Charlton Heston, donde al finalizar, don Ruiz Díaz de Vivar, ya muerto, lidera su hueste hacia la victoria. Casi un milenio después, la historia legendaria se repite, aunque otros sean los rostros y otras las latitudes.

1011771574_35f87cd7bc¡Ei!, ven, amigo mío, que no nos acongoje / lo que traiga el mañana: gocemos este instante; / del mundo partiremos y estaremos igual / que quienes alentaron hace ya miles de años. Así se expresa el divino Omar Jayyam en su Rubaiyat 121. Más caso debió hacerle Chávez, pero ya es muy tarde. Y cual Evita Perón, no me sorprendería que en unos años, no muchos, cuando su tumba complemente un gran mausoleo de colosales dimensiones, lo eleven a alturas querúbicas. Su campaña electoral así lo predecía, al colocar en los mítines, su imagen al lado de Jesucristo y el Libertador Simón Bolívar. Un viejo conocido mío, caraqueño y amigo de la revolución chavista, me comentó que cuando conoció a Chávez, durante su encierro, descubrió su gran religiosidad y el convencimiento absoluto que su misión en la vida era salvar al pueblo de Venezuela de la opresión capitalista y el imperialismo yanqui, y que si debía de dejar la vida en el intento, con gusto lo haría. Pues eso ha pasado. Venezuela anticipará dentro de pronto lo que será Cuba luego de la cercana muerte de Fidel Castro. Concluyentes son las coplas de don Jorge Manrique, que viene bien, cada cierto tiempo, recordar:

Pues si vemos lo presente
cómo en un punto s'es ido
  e acabado,
si juzgamos sabiamente,
daremos lo non venido
  por passado.
  Non se engañe nadi, no,
pensando que ha de durar
  lo que espera
más que duró lo que vio,
pues que todo ha de passar
  por tal manera.

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