lunes, 3 de octubre de 2011

Ex Libris

 

IMGCuando un artículo está bien escrito, no hay necesidad de enmiendas, recortes o correcciones, sino más bien, hay que honrarlos y limitarnos a copiar y pegar, eso sí, citándolos. Y esto mismo sucede con el artículo de Karim Taylhardat sobre el Ex libris, del Centro Virtual Cervantes. Como bien refiere, ‘de entre los libros’; ‘uno de los libros’, e ‘inscripción seguida de nombre o iniciales’; ‘posesión o marca, o contraseña’; ‘indicación de pertenencia’; ‘justificación del dominio’; ‘volumen que forma parte de’; y, según el marqués Piedras Albas, «marca que equivale a un título legítimo de propiedad sobre uno de los libros, hecha por el dueño de la biblioteca», colocada, acaso, en el revés de la cubierta o en la portañola, cumpliendo así todos los requisitos del efecto estético, de algo gráfico, distintivo o alegórico de la persona a la que representan, o una recreación relacionada con la personalidad, o profesión.

ex-libris2«El exlibris es al talento lo que el blasón a la nobleza; el valor de un bibliófilo está en relación inversa a la categoría de sus exlibris», aproximaciones que, en España, fueron seguidas por artistas como Triadó, Miquel i Planas y A. Riquer, y resultan clarificadores los estudios insertos en Revista Ibérica de Ex libris (1903), expertos exlibristas que han pedido calificación de ciencia para el ex libris, con un valor que en ocasiones rebasa el del propio libro; e incluso son cuidados como reliquias.

exlibrisCHEl sello Ex Libris es tan antiguo como los faraones (Amenofis, hacia el año 1400 a. C. sellaba rollos y papiros que los identificaba a su biblioteca), pero es a partir de la introducción de la imprenta y el uso de las técnicas de grabado cuando podemos hablar ya de ex libris en el sentido que le damos actualmente al término. Para mí, es un acto de amor hacia el mejor compañero que hemos tenido, desde los tiempos de Gutenberg hasta antes del advenimiento de la cultura audiovisual. Antes que él, porque los libros siempre fueron un artículo excluyente y exclusivo a los ricos y los monjes. Y es con la imprenta que se empieza a producir en mayores volúmenes y su uso se extiende hasta nuestros días. Y llega hasta el nacimiento de la cultura audiovisual porque el ser humano ya no quiere imaginar leyendo vidas ajenas, sino que frente a un computador o una consola de videojuegos, vive sus propias aventuras, y ya no lee, porque “es aburrido” (sic). Es así, que es mandatorio revelarnos y regresar a ellos, preservarlos del olvido, tocarlos, olerlos e imprimirles ese sello que de alguna manera los hace nuestros y de nadie más.

dgYo siempre creí que hacer un sello Ex Libris me costaría unos buenos soles, además de ser labor de artistas, por lo tanto, complicado de lograr. No podía estar más equivocado. Un fin de semana, animado por mi hermano mayor, Fidel, nos dimos una vuelta por las galerías del Centro de Lima, más precisamente, entre las galerías de la Av. Wilson (cluster de todo lo informático), contactamos con uno de los muchos diseñadores gráficos que por ahí hay, y con la ayuda del Photoshop y del modelo que previamente le había indicado, tardó no más de 10 minutos para definir el diseño que aparece en el primer párrafo, y en cosa de una hora y media, ya estaba listo el sello para usarse. ¿Por cuánto? Dejen esa modorra y dense un salto. Esta vieja tradición, rancia y aristócrata, está finalmente al alcance de los bolsillos de todo, y si tu amor por los libros es tan cierto como afirmas, date el gusto. No te arrepentirás.

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