jueves, 7 de octubre de 2010

Un acto de Justicia

 

225699 Cansado de tanta nominación fallida, Borges sentenció -con no poca ironía- que «esos muchachos del Nobel son estupendos: todos los años descubren a un escritor que nadie ha leído». Y sí, sin ánimo de desmerecer la obra de nadie, son muchos los escritores desconocidos que incluso, luego de recibir el Nobel de literatura, han permanecido desapercibidos para los más de los mortales. Así nomás, sin pena ni gloria. Sin embargo, el otorgamiento de hoy, jueves 7 de octubre, del premio Nobel de literatura al peruano Mario Vargas Llosa ha sido un acto de justicia, como bien dice su amigo, el pintor Fernando De Szyszlo Valdelomar, en el más noble de sus sentidos. Yo mismo, hasta el año pasado, iluso, creí que le darían el Nobel. Pero como no fue así, di por hecho que los de la Academia Sueca harían a pie juntillas, lo que Borges sentenciara. Nunca estuve más feliz de equivocarme.

 

Gustave_Flaubert Y es justa y merecidísima porque Mario Vargas Llosa, a través de toda su obra, independientemente del mensaje comprometido, heredado de Sartre, nos ha demostrado que no se precisa de un gran talento innato para parir obras maestras. Que, como su émulo, Gustave Flaubert, a punta de esfuerzo y dedicación, de mejoramiento de la técnica, de la búsqueda de la palabra precisa (Le seul mot juste) se puede sustituir el genio del que gozaron sus grandes maestros, como Victor Hugo o Tolstoi. Que escribir es un oficio, más que una afición temporal. Que cualquiera puede ser escritor, si se la cree, y vive como tal: escribiendo, escribiendo y escribiendo. Y han debido de pasar 20 años, para que el cotizado premio volviera a Latinoamérica (en 1990 se lo dieron al Poeta, el gran Octavio Paz), reconociendo la universalidad del idioma español, y de sus pensadores. No voy a negar que la deuda es grande, que muchos otros escritores lo han merecido –mucho más que tantos olvidados galardonados-, por lo que, en un ejemplo de  humildad que lo enaltece, MVLL ha dedicado su premio a la lengua que desarrolla con maestría, más que a sí mismo.

 

Mario_Vargas_Llosa_1985 De mañana y en la oficina, discutía con un muy inteligente amigo mío, Javier Bisso López de Romaña -arequipeño como MVLL- sobre la valía del laureado y el merecimiento del premio. Me aceptaba sus calidades literarias, pero renegaba del hecho de haber dejado el país y calumniarlo desde el exilio, perjudicando su imagen internacional. No es el único. Si escuchamos los comentarios de mucha gente, en Lima y provincias, muchos renegarán de él, por haber acogido la nacionalidad española y pretender negar su peruanidad. ¡Qué buen trabajo el del Fujimorato! Por diez años, mintieron a medio mundo, y satanizaron a los enemigos del régimen sátrapa. De agnóstico y laico, pasó a ser un emisario del diablo, negador de la virgen y enemigo de la iglesia. De enemigo del régimen dictatorial, pasó a ser un enemigo del pueblo peruano, de su gente indígena e ignorante que no lo eligió como su presidente. De ciudadano peruano, pasó a convertirse en español engreído cazador de sudacas. De librepensador, pasó a ser un abanderado del aborto, del consumo de drogas y el capitalismo más bárbaro. Seguro estoy, que en su lugar, luego del golpe de Estado de 1992, más de uno habría hecho lo mismo. ¿Alguien conoce la  historia de los cubanos Guillermo Cabrera Infante o Arnaldo Arenas? ¿Saben que es un paria, un apátrida? Así tenía amenazado el régimen a MVLL, con quitarle la nacionalidad, por ende, el pasaporte, la ciudadanía, sus derechos,  imposibilitándolo de ir de un país a otro, negándole una identidad nacional. España, conocedora de dictaduras (Franco la tuvo subyugada por 4 décadas), fue en su apoyo, y le concedió la nacionalidad española, para protegerlo de tamaña arbitrariedad violatoria de los Derechos Humanos.

 

mario_vargas_llosa_0039 Su crítica, visceral y racional a la vez, furiosa, siempre fue en defensa de la democracia, de la institucionalidad, pero no de un pueblo en particular, sino del orbe, como ciudadano del mundo que es. Nunca del Perú, su país, que tanto ama, y al que conocen en el mundo, precisamente, por su cuantiosa obra. Criticó cuando debió al régimen autoritario, y si alguna vez insinuó un bloqueo económico, fue para forzar al régimen volver a la institucionalidad. El pez en el agua, es una crónica vívida de ese tiempo, además de una confesión madura y honesta de sus primeros años. Yo sé que es muy difícil que la gente cambie una idea tan aferrada, gracias al aparato fuji-montesinista que gobernó por tanto tiempo. Espero que este premio, que hoy pone en vitrina del mundo al Perú, ayude. Espero que se los desdemonice y se le empiece a leer más. Como fuere, muchas gracias, querido Mario. Hoy jueves, ha sido uno de esos días, memorables, que quieres recordar siempre. No me equivoqué cuando empecé a coleccionar, hace unos 15 años atrás, toda tu obra. Leerte ha sido un placer inmenso y un ejercicio educativo. Y el conocerte, un raro privilegio.     

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