martes, 2 de marzo de 2010

Brasil, País del Futuro

IMG_0521 (2) Varios años atrás, todavía adolescente, escarbando en la biblioteca de mi padre, descubrí por casualidad un librillo que rápidamente atrapó mi atención: Brasil, país del futuro, del romántico Stefan Zweig. Y por cosas del destino, fue en este país (en Petrópolis) donde el pobre decidió suicidarse a los 60 años(antítesis de todo futuro), dejando en su carta de despedida, este agradecido testimonio: «Me urge cumplir con un último deber: agradecer profundamente a este maravilloso país, Brasil, que me ofreció a mí y a mi trabajo una estancia tan buena y hospitalaria.» Hoy más que nunca, puedo dar fe de ello, porque por una semana y un día, fui también agradecido testigo de esa hospitalidad tan gaúcha, como llaman en Brasil a la gente del sur. Llegué un buen sábado de fines de febrero por la madrugada al Aeropuerto Internacional de Porto Alegre, en vuelo directo de Lima, para luego hospedarme en el Hotel São Rafael, el primer hotel cinco estrellas de la ciudad. Recorrer sus calles me produjo, en primera instancia, una sana envidia. Hermosos edificios de diversos estilos arquitectónicos, parques bien cuidados, calles limpias y la gente más hermosa –en términos macro- que había visto en mi vida… y eso que he vivido la tercera parte de mi vida en el exterior. El buen trato de su gente, la variedad culinaria, la refrescante caipirinha y sus estupendos cafés y bares en sus calles más cosmopolitas completaron el día y la noche.

IMG_0405  Al día siguiente vendría la ecológica Curitiba, en el Estado de Paraná. Otro grato descubrimiento, bien guiado por mi amigo Vittorino, de origen luso. El Museo Oscar Niemeyer (Novo Museu) fue una reveladora experiencia, y ver por la ciudad importantes edificios de su autoría, completaron mi tributo al genio carioca de 102 años, que he admirado tanto como a ese otro estupendo arquitecto brasileño que fue Lúcio Costa. Su Jardín Botánico es sencillamente maravilloso, sin duda más pequeño que el del Golden Gate Park, en San Francisco, pero también más hermoso. Recorrer sus calles peatonales, sus muy variados parques llenos de cataratas artificiales y fuentes de agua, sus suburbios de ensueño y admirar el paso descuidado de sus bellísimas ciudadanas provocan quedarse para no volver. Incluso, me dijeron que aplicara a una cátedra en una de las muchas universidades con que cuenta la ciudad, pero no sé, la edad le hace a uno rehuir a los compromisos. Igual, es una excelente ciudad para vivir, si se habla mínimamente el portugués.

IMG_0497 Todavía con mucha energía, al día siguiente tomamos el famoso Paranaguan tren, hacia Morretes. Con justicia, dicen que es el paseo en tren más hermoso de Sudamérica. La naturaleza lo es todo, con sus muchos puentes y túneles, además de las bellas araucarias. La lluvia no dejó de acompañarnos, aunque su olor y sonido animaron el almuerzo a base de pescado frito a la romana, camarones paulistas, un guiso de carne con harina de mandioca, cachaça de varios sabores, etc. Al rato, el pueblo de Antonina nos estaba esperando, tan provinciano como Morretes, y tan entrañable también, lleno de casitas centenarias de llamativos colores. Hacer el paseo con Eliane como guía, fue un plus para relievar. De no haber sido por sus ánimos, no habría caminado por tanto tiempo mientras nos bañaba la tibia lluvia. Inolvidable experiencia.

IMG_0522 Foz de Iguazú fue la cereza en el helado. Una maravilla de la naturaleza que todo ser humano debería conocer, y ahí, frente a ella, admitir su humana insignificancia. Es un tour que toma dos días, primero por el lado argentino, caminando casi casi sobre, al costado y debajo de ellas, seguido por los traviesos coatíes. El lado brasileño es más relajado, con menos caminata y más acción. Porque te subes a un jate y vas a meterte debajo de las cataratas. Terminas empapadísimo, pero con una alegría en el pecho que es imposible de describir. Pocas veces me he sentido más feliz. Ya por la tarde, recorrimos el Parque de las Aves, por cierto, algo que se tiene que conocer, ya sea, por fuerza mayor. Agradecidos, fuimos de compras y reventar la tarjeta de débito en esas maravillosas piedras preciosas que abundan en Brasil. En fin, tantas cosas por contar, que tendré que explayarme en otros post. Ya sabes viajero, si quieres un poco de todo, Brasil es una excelente opción. Saúde!

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