sábado, 26 de diciembre de 2009

In memoriam de un amigo de mi amiga

 

papa de natali Hay gente de otra época, entrañable, admirable, inefable, inolvidable. Gente que aún lleva una fresca orquídea en la solapa y un lustroso chaleco tras el terno azul -impecablemente planchado- de casimir inglés. Gente que le da una pausa a su hablar, que se toma el tiempo para reflexionar, que ríe a carcajadas cuando es propio hacerlo y que nunca, jamás, extiende el dedo meñique cuando coge una copa. Que vive para su tiempo y espacio, pero sobre todo, para sí mismos, y no por ello, pasan por egoístas. Gente que parece sacada de una larga novela de Proust o de un breve cuento de Borges o de una confusa película de Buñuel. Gente como la que ya no nace, y que por desgracia, va quedando menos, tal y como los unicornios, los Merlines, los dragones y los duendes –ya no nos quedan bosques vírgenes-. Gente como el Sr. Román, que el día domingo 20 de diciembre de este desastroso 2009 nos dejara en cuerpo pero no alma. No fuimos amigos, es verdad, pero siempre nos unió la mejor de las razones, su hija, Natalí V. Román Schmitt. Nos cruzamos pocas veces, en su departamento de la Av. Comandante Espinar con vista al óvalo, en Miraflores, pero sabía de mí por ella, y yo sabía de él, también por ella.

natli posando Como te dije, mi queridísima Natalí, mientras se nos pasan los años, nos vamos quedando sin ciertos amores, porque vienen otros, algunas veces más intensos, otras veces más reposados –como los mejores alcoholes de Tequila-, pero vienen al fin, aunque no nos demos cuenta. Y si bien este amor que se te acaba de ir es irreemplazable, porque ni tiene ni debe de ser reemplazado, te llegarán otros, y los que están, se harán más patentes y expresivos. Nunca entenderemos las razones de por qué nos dejan, pues nadie ha vuelto para contárnoslas, sólo nos queda tener fe y aferrarnos a una religión. Justamente, pocos días atrás, otra buena amiga mía, Jorgelina Venturi, me contaba que su madre le contó que su padre, es decir, el abuelo de Jor, murió pocos días antes de que ella naciera, y le dijo que moría contento porque le dejaba su espacio en este mundo, es decir, moría para que ella viviera. Quizá algunos tienen ese privilegio, elegir a quien le heredarán su tierra, su aire, su luz. Sin duda, tu padre fue uno de ellos y hoy varios niños, neonatos, sonríen. Enhorabuena.

natali louvre ¿Te acuerdas de la cantidad de veces que hemos querido entender la cuadratura del círculo o descifrar el arcano de la inmortalidad del mosquito en el plato de sopa? La vida de los hombres está llena de misterios, de enigmas, de preguntas sin resolver, y está muy bien, porque de alguna forma -que no alcanzo a entender- ocupamos nuestro tiempo y mantenemos busy a esa loca de casa que es la imaginación. Te lo digo ahora, como te lo dije ayer, lo importante son las preguntas, no las respuestas, tan cambiantes y antojadizas como las estaciones. Tú sigue caminando, que el camino es largo. Camina con esa confianza que da el tener, en algún lugar, un alma que iluminará tanto tu andar como tus decisiones. Camina con esa certeza de no volver a estar sola, no importa donde decidas ir. Hay un mundo que has empezado a recorrer y que espera por ti. Y como esa alma buena estará allá afuera por ti, yo también estaré por ti, como ayer, como hoy, como siempre.     

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