lunes, 29 de diciembre de 2008

Orar o meditar, ¿no es lo mismo?

 

Meditacion Estamos en el siglo de la meditación, qué duda cabe. Yo medito, tú meditas, él medita, ella medita, ellos meditan, nosotros meditamos, vosotros meditáis, ustedes meditan, y así. De lo contrario, no estás a la moda, o sea, no estás In (¡Horrible, oye!). Contrario sensu, estás Out. Y poco falta para que digan que no existes. -¡Que no me jodan! bien diría mi padre, Don Fidel, si estuviera en vida. Y no es que haya tenido algo en contra de la meditación (del latín meditatio, que originalmente indica un tipo de ejercicio intelectual), todo lo contrario, si no que se reiría del carácter snov que hoy, ha adquirido. Mis amigos, los que crecimos occidentales, y nos bautizaron cristianos, también lo hacemos. No hay que pagar un instructor iluminado recién llegado de la India, para hacerlo.

 

DCF 1.0 Por decirlo de alguna forma, la mayoría de las religiones tienen procedimientos o formas de meditación. En todas las culturas se considera la meditación como el proceso mental individual que puede transmitir estabilidad a los adoctrinados. En este sentido podemos hablar de tradiciones místicas en todas las religiones: el Taoísmo, el Shamanismo en sus múltiples expresiones, el Zen y el Dzochen en el Budismo, el camino Sufí en el Islam, la contemplación en el Cristianismo, y así. La meditación está presente también en el eje de actividades como el yoga, algunas artes marciales (budo), el Tai Chi, etc. Se puede aprender meditación aunque uno no sea creyente de una religión. A veces, los líderes de las religiones han hecho su mensaje sin crear una doctrina moral o social institucionalizada. Las técnicas más populares y conocidas de meditación provienen de las dos religiones más conocidas de Oriente, el  budismo y el hinduismo.

 

fo3to21_05_2006 A principios del siglo XX la mayoría de técnicas de meditación del mundo eran muy desconocidas, siendo conocidas sólo en ambientes académicos o religiosos. Durante el siglo XX se ha desplegado su uso hacia el gran público, si bien el desconocimiento de la amplia y compleja gama de técnicas de meditación ha causado que caiga sin demasiado rigor dentro del mercado de consumo, y en ocasiones en manos de grupos pseudo-religiosos o sectas, que es lo deleznable del asunto.

 

orar Cuando me han preguntado, a título personal, si medito, no he mentido al afirmar que sí lo hago. Y no por posero, sino, porque para mí, hablarle al Dios de mis padres, abuelos, bisabuelos, y así hasta la noche de la historia, en el idioma de los Padres de la Iglesia, el latín, es meditar y entrar en trance casi místico. Hagan la prueba. Ahí les dejo el Padre Nuestro y el Ave María en latín -como antiguamente se rezaba en las iglesias-, para quien, más curioso que el otro, quiera tratar:

 

Pater Noster, qui es in Cælis,
sanctificetur nomen Tuum;
adveniat regnum Tuum,
fiat voluntas Tua,
sicut in Cælo et in Terra.

Panem nostrum cotidianum da nobis hodie;
et dimitte nobis debita nostra,
sicut et nos dimittimus debitoribus nostris;
et ne nos inducas in tentationem,
sed libera nos a malo. Amen

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Ave Maria, gratia plena,
Dominus tecum;
benedicta Tu in mulieribus,
et benedictus fructus ventris tui, Iesus.

Sancta Maria, Mater Dei,
ora pro nobis peccatoribus,
nunc et in hora mortis nostræ. Amen.

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Gloria Patri, et Filio,
et Spiritui Sancto.

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