martes, 25 de noviembre de 2008

Feliz cumpleaños a mí

123346263_af32c3b87d Ahora que me levanté, temprano, empecé el día pensando en la felicidad que uno tiene al celebrar el cumpleaños de los parientes, de los amigos, de los cercanos, pero no así, el de uno mismo. Que no se me mal interprete, no quiero decir que no me siento feliz de estar vivo y lleno de bendiciones, ahora que cuento con 34 años de vida, si no, que sencillamente somos más felices por el amor que damos, que por el que recibimos. Y así mismo ha sido todo el día de hoy; he recibido numerosas llamadas telefónicas y correos electrónicos, de gentes que quiero tanto, que no he podido, todas las veces, agradecer como hubiera querido. Y es que muy aparte de los lazos de afinidad, consanguinidad, o de lo que quieran, todos son también, mis amigos. Y hoy, me han dado más de 34 razones para quererlos más, y agradecerles, que me dejen llamarlos amigos, y de custodiar un pedazo de sus corazones.

 

img_NotP_2008-2-4_1494 Como contraprestación, déjenme regalarles un artículo que hace mucho tiempo atrás, publicara Alfredo Bryce Echenique, respecto a la amistad.  Su título no podía ser más sugerente: «Amistad, bendito tesoro», y así dice:  La amistad es, qué duda cabe, una de las más antiguas y honorables instituciones, "Más antigua aún que el imperio indostán o que el chino", afirmaba Thoreau.

Platón, por su parte, puso en boca de Sócrates la felicidad que le producían los amigos, aunque al mismo tiempo se mostró incapaz de definir lo que es un amigo. De haber existido ya en su tiempo el Concise Oxford Dictionary, le habría resultado muy útil: "Amigo -nos dice este libro- es una persona benévola e íntimamente unida a otra, con independencia del amor sexual o familiar.

Aristóteles, por su parte, afirmaba que tener un amigo es gozar de una vida suplementaria, ya que ser conscientes de la existencia y de la naturaleza de otro ser nos hace más conscientes de nuestro propio ser, La amistad, que tradicionalmente ha sido asociada con la virtud, es su propia recompensa, se recompensa a sí misma. Y ya lo decía Cicerón, en su tratado sobre el tema: "Por más ventajas materiales que produzca la amistad, el amigo jamás la valora por ser la fuente de dichos beneficios". Pero basta ya de Historia y de historias.

Decir amigo es como decir casi nada. Hay personas que hablan de amigos señalando a los que se divierten compartiendo borracheras de fin de semana y conversaciones genéricas insulsas, sólo explicables como devoradoras del hastío o la rutina de la vida. Otros hablan de amigo por el simple hecho de trabajar juntos y verse con continuidad aunque no tanto con intimidad. A veces es normal lo contrario.

Un poeta irónico, que fue mi colega en una de las muchas universidades en que he trabajado, me dedicaba un libro de la manera siguiente: "A Alfredo, compañero, y sin embargo amigo".

Hay quienes piensan que la amistad es un territorio en el que sólo caben dos. La postura inversa podría verse reflejada en aquello que dijera hace muchos años otro escritor no menos irónico, Jardiel Poncela: "El día que hayas cenado absolutamente solo, podrás decir: he cenado con un amigo." La desconfianza en las relaciones humanas llega hasta este refrán castellano: "No te fíes ni de tu padre", aunque también hay escritores célebres que valoran la amistad más que el mismo amor, o como la mejor secuela (¿escuela?) del amor. Ahí está la coplilla de Martí:

Si dicen que del joyero
Tome la joya mejor,
Tomo a un amigo sincero
Y dejo de lado el amor

La idea no es original del cubano. Los filósofos medievales que penetran en el pensamiento aristotélico definen el amor de amistad como el más puro y precioso, pues se trata de dar sin esperar a cambio, de entregar sin buscar agradecimiento o complacencia, pero con la complicidad que da la certidumbre del intercambio, que ni se pide ni se espera, pero se da.

Mucho mejor lo decía Joan Manuel Serrat, el cantautor catalán: "Lo mío tuyo, lo tuyo nuestro, y lo nuestro de los dos". Como se ve, hay amistad para todos los gustos. No en vano las palabras amigo y ambiguo se parecen tanto. Y Henry Miller decía que friend suena mucho más a verdadero que ami o amico o que amigo, por el simple hecho de pronunciarse como una sílaba única.

Para mí, tener un amigo no es comparable a nada que el ser humano haya conocido hasta ahora. Con el paso de los años, las posiciones se perfilan y la amistad se valora más que el buen vino o que el mejor de los libros.

Hay quien prefiere perder un buen libro a un amigo, pero también los hay que prefieren terminar de saldar una deuda a costa de una amistad trunca. Para mí, el amigo es la única arma contra el egoísmo, el desánimo o la simple necesidad de realizarse en el otro.

Julio Ramón Ribeyro, uno de los mejores cuentistas latinoamericanos de todos los tiempos, valoraba la amistad como lo duradero, lo absoluto, como el amor o el arte. "Sin embargo -exclama en su diario íntimo del lo de septiembre de 1953-, ¡qué superioridad la de la amistad sobre el amor. Es más desinteresada, más generosa, e igualmente capaz de aproximarnos a la felicidad!"

Mark Twain -hombre célebre también por sus aforismos-, se acercó como nadie a la esencia del papel que le toca representar al amigo, cuando escribió: "Lo que caracteriza a un amigo es estar a tu lado cuando te equivocas. Porque cualquiera se pondrá de tu parte cuando aciertas".

Para Sanuel Johnson la amistad era algo que debía ser constantemente llevado al taller de reparaciones, para una buena revisión. Y ese compositor genial que fue el norteamericano Cole Porter, la cantó como pocos en una bellísima canción coloquial, que dejo aquí en versión original y sin subtítulos, para que se escuche incluso su ritmo y melodía:

If you´re ever in a jam
Here I am
If you´re ever in a mess
S.O.S.
If you ever feel so happy you land in jail
I´m your bail.

It´s friendship, friendship
Just a perfect blendship...

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