martes, 9 de diciembre de 2008

Porque belleza no es lo mismo que Hermosura

 

429736868_fec60d5c9b Mientras hacíamos un ejercicio en la clase, relativo al Pensamiento Sistémico (que también es nombre del curso) con el profesor Gonzalo Galdós, éste preguntó a quién o a quienes se acercaban más los jefes, en las organizaciones. Como nadie respondía, me animé a decir, algo gracioso -he de admitir-, que a las más bonitas. No se hicieron esperar las quejas, los abucheos y los reclamos, cada cual más sonoro, de casi todas las integrantes femeninas. Felizmente, no me arrojaron nada, aunque mi integridad física aún estaba en peligro. No obstante, no me dejé intimidar por el alboroto, y proseguí, muy seguro de mí, afirmando que así mismo era, y que no se me confunda, pues me refería a las chicas bonitas, bellas, mas no a las hermosas. Que no es lo mismo, finalicé.

- Si tú lo dices -se animó a señalar alguien, con un tono de voz bien cachacientón-.

- Sí, ¿cómo no? -replicó otra, mejor camuflada por sus compañeras.

 

497px-Khali_Gibran De haberme dejado explicar mi intervención, les habría relatado de muy buen grado la historia conocida como Las Vestiduras, del poeta libanés Gibran Khalil Gibran, universalmente conocido por El Profeta. También les pude haber hecho un breve resumen de mis lecturas de la Historia de la Fealdad, y la Historia de la Belleza, ambas de Umberto Eco, donde se toca el tema con sobrada maestría. Incluso, pude recurrir a la Estética de Aristóteles, y seguir con otros renombrados filósofos. Pero creo que ello las habría alterado mucho más. La tolerancia, aún escasea por estas tierras.

 

ST4033~Brian-Froud-Gwenhwyfar-Posters No es mi intención dejarte en ascuas, lector. Es más, si la memoria no me falla, la historia de Khalil Gibran dice así:

«Cierto día Belleza y Fealdad se encontraron a orillas del mar. Y se dijeron:

-Bañémonos en el mar.

Entonces se desvistieron y nadaron en las aguas. Instantes más tarde Fealdad regresó a la costa y se vistió con las ropas de Belleza, y luego partió.

Belleza también salió del mar, pero no halló sus vestiduras, y era demasiado tímida para quedarse desnuda, así que se vistió con las ropas de Fealdad. Y Belleza también siguió su camino.

Y hasta hoy día hombres y mujeres confunden una con la otra.

Sin embargo, algunos hay que contemplan el rostro de Belleza y saben que no lleva sus vestiduras. Y algunos otros que conocen el rostro de Fealdad, y sus ropas no lo ocultan a sus ojos».

 

cantar07 Hermosas, entonces, son aquellas personas que son tanto bellas por dentro, como por fuera. Ya lo sé, no es fácil hallarlas, mucho menos llegar a ser una de ellas. Porque independientemente de las bondades y beldades externas, requiere un trabajo interior de por vida. Y lo sabe bien el que está en camino a ser catalogado como  hermoso, pues cuando cree haber resuelto todas las preguntas y superado la última montaña, es más consciente de su ignorancia, del largo e inacabable camino que le falta recorrer.  Y es ahí, cuando entiende, comprende y aprende, de su humana e imperfecta condición, condición de criatura-barro tocada por Dios, que se consagra como un ser hermoso, y sus ojos, brillantes, nos hablarán sin palabras, de la coincidencia del interior con el exterior. Cuando la hayas encontrado, pasará de ser una simple mujer, a ser tu vida, como dice el comercial. Buena suerte en el encuentro.

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