martes, 28 de octubre de 2008

Lunahuaná, aventura por antonomasia

fotocanotaje Cada vez que se oye el nombre de Lunahuaná, evocamos o imaginamos una situación aventurera, en su más feliz expresión. Y es que, desde la década de los 80, es el destino más cercano preferido por los limeños, para pasar un buen fin de semana. Las actividades que se pueden realizar son harto variadas: canotaje, kajak, parapente, trekking, ciclismo de montaña, paseo en cuatrimoto, cabalgata de caballos de paso, y paro de contar.

camarones01 Para los menos activos, hay también placeres a los cuales rendirse: las diversas maneras de preparar los camarones recién sacados del río son sencillamente exquisitas (a la plancha, al ajo, cebiche, en picante, en chicharrón, con arroz chaufa, tortilla, en chupe, etc.). Se recomienda pedir sólo la «colita» del camarón, es decir, la parte posterior, libre de toda caparazón. El plato, en un buen lugar, está en S/. 30.00. Es verdad, algo caro para ser un pueblito, pero camarón es camarón. En todo caso, los cócteles en el la Plaza de Armas están a S/. 5.00, y en las bodegas de vino, los jovencícimos vinos dulces a S/. 10.00 botella. El aromático pisco, a S/. 20.00 botella. Comprobado, una tranca con buen vino o pisco, no dejan resaca, por la ausencia del azufre en su elaboración.

Lunahuana Oct 25-26 084 Cualquier hora es recomendable para salir de Lima, aunque lo ideal sería llegar a almorzar y luego contratar el hotel, hostal, bungalow o casa. Una vez en la autopista Panamericana Sur, el viaje es bastante tranquilo. Ahora bien, precisemos la información: el distrito de Lunahuaná (479 msnm) se encuentra en la provincia de Cañete, a 39 km al este de San Vicente de Cañete y a 180 km al sur de Lima (3 horas, si se respeta escrupulosamente el límite de velocidad). Tengan cambio a la mano, pues hay que pagar tres peajes, en Villa, Chilca y Lunahuaná (de S/. 3.50, S/. 11.00 y S/. 7.50, respectivamente). El poblado se extiende como una franja fértil de huertos y viñedos a ambas márgenes del río Cañete, para algunos, el más limpio de la costa peruana. De su pasado dan cuenta los restos arqueológicos de Incahuasi y las tradiciones orales que aún recuerdan el enfrentamiento entre los incas y los lugareños y, el establecimiento de las poblaciones coloniales. Así mismo, se guardan restos de la invasión chilena, posterior a la Guerra de Pacífico de 1879.

Lunahuana Oct 25-26 001 La sensación de libertad es abrumadora, el aire, purísimo, y el cielo, tan distinto de limeño, es azulino, y por las noches, descubre a las brillantes estrellas que guían la ruta de los peregrinos. El trato de la gente es amigable, aunque rápidamente detectan al turista, y algunos precios se incrementan, independientemente de repunte de la inflación. Las vendedoras de tejas, cuñas, membrillo, nísperos, natillas y demás dulces regionales son como imanes. No se te apartan hasta que les compras algo. Sin embargo, están muy dispuestas a tomarte una foto, o tomársela contigo. La atención al cliente es la que se puede esperar de un lugar apartado de la civilización, o sea, casi nula. Bueno, hasta en París o Madrid, a uno lo miran con cara de pocos amigos, cuando pide un café fresco para llevar, por las mañanas.

Papeete-7-Tahiti-ATM Lo malo y lo feo: Siempre que se quiere pagar con tarjeta (tanto en restaurantes como en hoteles), ya sea de crédito o de débito, le mienten al viajero que no hay sistema, para que tenga que pagar en cash, y así, no reportar al fisco. El malestar mayor radica en que no existe un solo cajero electrónico (ATM -automated teller machine-) en el pueblo, donde sacar efectivo. Lo único que queda es manejar media hora, de regreso a la Plaza de Armas de Cañete, donde están todas las agencias bancarias. Y nuevamente, volver al pueblo de Lunahuaná, para honrar las deudas. Con todo y ello, vale la pena el viaje. Mi familia y yo tuvimos un tiempo fantástico, y claro que lo vamos a repetir. Anímate viajero, te aseguro que no te vas arrepentir.

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