miércoles, 29 de octubre de 2008

El idioma de las rosas

dinning Almorzando, ayer por la tarde, en un restaurant miraflorino, el menor de los comensales, Rafael, preguntó por la efectividad de un ramo de rosas, que pensaba mandar a su novia, mientras masticaba el grueso sirloin steak, término medio, que había ordenado. La pausa fue general. Uno que otro evocó el desenfado de un amigo común, Abelito, famoso por regalar rosas a todas aquellas compañeras de la Facultad, que le caían en gracia. Cuando lo veían pasar, todos le gritaban: «Abel, la rosa y el clavel». No sé si obtuvo el favor de alguna. Quiero creer que sí, aunque en ese tiempo, las más lindas se fijaban en los autos nuevos, la ropa de marca, los apellidos paternos interminables, las billeteras abultadas.

ruiseñor El trasgresor Oscar Wilde, autor del cuento El Ruiseñor y la Rosa, nos presenta una trágica historia, donde los nobles animalitos superan con creces burda la mezquindad humana. En la historia, hace al noble ruiseñor declarar: «La muerte es un buen precio por una rosa roja, y todo el mundo ama la vida. Es grato posarse en el bosque verdeante y mirar al sol en su carro de oro y a la luna en su carro de perlas. Suave es el aroma de los nobles espinos. Dulces son las campanillas que se esconden en el valle y los brezos que cubren la colina. Sin embargo, el amor es mejor que la vida. ¿Y qué es el corazón de un pájaro comparado con el de un hombre?». Por su lado, la estúpida y engreída joven replicará: «se sabe que las joyas cuestan más que las flores».

img094 Rosa es también el nombre imaginado por Adso de Melk, para su amada innominada, y es así, como culmina la novela Il Nome della Rosa, del piamontés Umberto Eco: «stat rosa pristina nomine, nomina nuda tenemus». Si tuviéramos que elegir un objeto de la naturaleza, que nos remita a la imagen de la mujer amada, ese es la rosa. La literatura, pero sobre todo la poesía, abundan en ejemplos. De ahí que nuestro ilustrado Adso no haya dudado en darle el nombre de rosa, su Rosa. No voy a dar más ejemplos literarios, para no robarles la emoción de hacer su propia búsqueda. Lo van agradecer.

RosaFucsia En cuanto a su rica etimología, podemos decir que en español —y para otras lenguas romance también—, el término "rosa" proviene directamente y sin cambios del latín rosa, con el significado que conocemos: "la rosa" o "la flor del rosal"; devenido del vocablo previo rodia (ródja) [por cambio similar como en: ClauSus por ClauDIus]. Éste último arcaísmo latino es, a su vez, prestado —a través del osco— del griego antiguo ρόδον (RhÓDON) (la rosa, la flor del rosal) o mejor RhODÉA (el tallo de la rosa, el sostén de la flor). A partir del griego antiguo se alude el posible significado de rhódon como "efluvio oloroso", "lo que es fragante", o "lo que desprende olor"; originado como término compuesto: por ροή (roí) "flujo" + οδμή (odmí) "fragancia, olor". El término se remonta más allá, probablemente de fródon o sino también de wrodion (bródion) en el antiguo dialecto eólico, raíces correspondientes con el persa antiguo VeReDa o V'ReDa (y sus dialectos: avéstico WaRDa, sogdiano WaRD y parto WâR), como una voz irania traspasada desde el sur de Armenia a Frigia y de ahí a Grecia. [Confrontar con otros términos: en caldeo V'RâD, en armenio vard, y en árabico VeRD. (Hehn, Pott, Schenkel)]. Y previamente de un origen tan antiguo como del arameo wurrdā y hasta del asirio wurtinnu. Conviene cotejar con la raíz trilítera en hebreo ורד (VRD). En cuanto a la base, el núcleo deriva de una raíz indoeuropea: vardh- (wardh), vradh- (wradh), "crecer", "erguir(se)"; donde en sánscrito wardh-as, significa "germinante", y wardhati, "elevar(se)", "prosperar". Por otra parte, puede ser también un derivado de una raíz grecolatina VRAD-, "plegarse", "hacerse flexible". Y por ahí también el griego rodanós, rádinos, y el eólico bradinós, "blando" o "flexible".Color claro. "Rosa" también es un término coincidente con varios nombres germánicos que tienen la raíz hrod, con el significado de "gloria".

2432094086_228d518cc5 Arraigadísima a toda lengua humana, vale más el sentido que le demos, cuando decidamos regalarlas, incluso, a nosotros mismos. A mí siempre me han funcionado, y siempre he tratado de elegir un color diferente, para también diferente persona y ocasión. Hoy en día es una gran industria, muy bien aprovechada por Colombia, asi que su comercio no perjudica sus muchas especies. Mi estimado Fernando, me dio lecciones de cuándo y cómo mandarlas, quedándome sólo, un día superar al maestro. Como tiene que ser.

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