jueves, 19 de junio de 2008

En la Ciudad sin Límites

enlaciudadsinlimites Mal haría, sino compartiera con vosotros más información sobre la película que menciono en el post anterior, En la Ciudad sin Límites. Tengo que aguzar su curiosidad de alguna u otra manera. Espero conseguirlo. No les voy a contar la historia, tienen que verla. Pero lo que sí voy hacer, es compartirles las reflexivas palabras del mismo director español, don Antonio Hernández Núñez, sobre el referido film. Sus palabras son más que elocuentes. Por favor, léanlas con atención, es lo menos que se merece. No voy a agregar nada más, no es necesario. 

1156681781_0 "Supongo que escribí esta historia porque, de alguna manera, soy Víctor. O, más bien, porque no me perdono el no haberlo sido. Hace años, cuando mi padre se estaba muriendo de cáncer, nos encontramos todos a su alrededor, con nuestras querencias y nuestras rencillas. Y nos dimos cuenta de que nuestro padre perdía la razón. E hicimos, hice, lo que entonces me pareció normal: lo cuidé e ignoré su locura. Tenía miedo de nosotros, se escondía, parecía temer que le hiciéramos daño. Cuando murió me di cuenta de que, a pesar de nuestra presencia y de nuestro cariño, mi padre se había muerto solo".
"Llevo 12 años trabajando en En la ciudad sin límites y existen decenas de versiones de esta misma historia. Pero en el fondo siempre me hice la misma pregunta: ¿qué habría pasado si hubiera sido capaz de entrar en el mundo de mi padre y decirle que podía confiar en mí? Esta película proporciona una respuesta posible. La verdad, claro, está más allá de mi alcance".
enlaciudadsin_15 "Quise contar la historia de un hombre normal, un joven, ni mejor ni peor que muchos de nosotros, que vuelve a encontrarse con su familia y descubre que son unos extraños. Poco a poco se abre un abismo entre lo que quieren ellos: seguir disfrutando, celebrar cumpleaños, quererse y traicionarse, cuidar de sus intereses (todo lo que forma el tejido de nuestras vidas) y la investigación de un joven turbado por el miedo terrible e irracional de su padre. A Víctor le asombra ver que nadie, nadie, presta la más mínima atención al anciano. Le quieren, seguramente, pero nadie se toma la molestia de imaginar que tiene algo que decir. Le han quitado la palabra de una vez por todas. Le han quitado la dignidad".
"Quise que Víctor emprendiera un viaje en la mente de su padre, aun estando convencido, como todos los demás, de que el anciano está perdiendo la razón. Quise que hiciera el gesto de compartir la locura de un ser querido. Si, al principio, la familia está desubicada por encontrarse en una ciudad ajena, más aún lo está Víctor cuando se lanza a explorar un mundo cuyas claves ignora, un mundo del que no acierta a percibir el grado de realidad. Y entonces las imágenes se empiezan a distorsionar, poco o mucho, pero siempre buscando una sensación de vértigo".
2892565682 "El relato que surgió de una experiencia tan personal fue cobrando dimensión a lo largo de los años y me di cuenta de que la historia de esa familia, cariñosa pero cegada por la vida cotidiana, podría reflejar algo de lo que sucedió en muchos países donde los sueños de tantos se fueron diluyendo a lo largo de los últimos treinta, cuarenta, cincuenta años. Siempre me ha parecido que Max, el personaje interpretado por Fernando Fernán-Gómez, aquel hombre que, un día, renunció a sí mismo, es la encarnación de toda una generación cuyos ideales fueron vencidos por el miedo, por la cobardía, quizá, y por el olvido. Al final hubo que seguir viviendo. Es una elección comprensible. Sospecho, sin embargo, que la mentira acaba desgarrando al que se ha aferrado a ella".
"Todos y cada uno de los personajes de esta película tienen o han tenido algo que ocultar. Mentirijillas, traiciones y engaños más o menos patéticos que plagan sus relaciones. Mentiras sobre las parejas, sobre el sexo, sobre el dinero. Y todos creen que no es grave. Salvo uno. Uno sabe que sí lo es y se está muriendo. Max lleva 50 años viviendo una vida que no es la suya y está a punto de ser despojado de su propia muerte. Sólo la locura le proporciona una salida imaginaria de aquella 'ciudad sin límites', aquella infinita prisión de la mente".
cineasta "Si hay algo que afirma esta película es algo tan sencillo y a veces tan escaso como el derecho a vivir y a morir como uno quiere".

Que en paz descanses, Fernando Fernán-Gómez (RIP), tu papel de Max, a los huérfanos del maldito cáncer, nos hiciste revivir, artísticamente, aquello que nos hizo madurar a la fuerza, nos desgarró buena parte del corazón, y nos concientizó sobre el breve lapso de tiempo que es la vida. En tu memoria.

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