martes, 17 de junio de 2008

Cuando compartir es sinónimo de crecer

02connecting9 El que esté cursando estudios de Maestría no es importante. El que la Maestría sea en Gestión del Factor Humano en la UPC (Universidad Peruana de Ciencias Aplicadas) y que la certificación la dé la Escuela de Negocios EOI de España tampoco importa mucho (un certificado más, no hace mejor a una persona). El que estudie, investigue, imagine, discuta y cree conocimiento de la mano de un fantástico grupo humano, sí importa, y mucho. Los años enseñan a desconfiar, a descreer, a dudar.  «Desconfía y acertarás» manda la sabiduría popular. La literatura lo refuerza: «homo homini lupus» (el hombre es un lobo para el hombre) escribirá Tito Marcio Plauto en una de sus comedias, en Roma, hace más de dos mil años atrás. Frase que argumentaría toda una corriente filosófica y política, teniendo como uno de sus defensores a Thomas Hobbes. Y no habrá quien no reniegue de haber confiado en alguien, y al rato, saberse traicionado, decepcionado, mal pagado. La cantidad de normas que protegen la buena fe, es un indicador.
2007-09-24-xl--2007-4-11-kangxi Entonces, ¿qué hace que una persona, de base 3 (más de 30 y menos de 40 años) se animé a bajar la guardia, y no se cierre a la posibilidad de hacer amigos? Primero que nada, somos gregarios, necesitamos de los demás, del grupo, o al menos, de un otro, que certifique nuestra existencia. Que nos mire, y en sus ojos, nos veamos también. Saber que nuestra voz no es un eco sordo, sino, que tiene resonancia en otro, ojalá, con un positive feedback. Esto solo no justifica una amistad, es verdad, pero nos va acercando de a pocos al prójimo-próximo. Es conocida la historia del emperador chino, quien era incapaz de tener amistad con otro ser humano, ya que únicamente se puede ser amigo de un igual, y en su caso, como hijo de un Dios, ergo, Dios mismo, no tenía un igual en la tierra. Pobrecito. Ojo, entiéndase un igual en el sentido de intereses comunes, de gustos conciliables, de pareceres sumatorios, las más de las veces. Claro que también la diversidad es un rico alimentador de la amistad. Ser un igual es estar a un mismo nivel, aunque siendo distintos en esencia. De ahí que la amistad sea una elección, no una imposición, y «el agua, siempre busque su nivel».
IMG_3689 Es un reto constante aprender a aceptar al otro. Ello implica, aceptarse un poco más, como es cada quien. Aceptar es ceder. Y el descubrirlo, es altamente gratificante, porque nos hace sentirnos mejores seres humanos. Admito que es muy posible que estas ganas de compartir, de abrir el corazón, de compartir el tiempo y espacio, se acaben con la Maestría. No sería la primera vez. Pero el simple hecho que ahora un grupo de personas (no hace mucho, desconocidos todos), quieran dar lo mejor de sí, y convertir el «yo» en un sentido «nosotros», bien vale la pena el intento. Sea pues, nuestro reto auxiliar (el principal es terminar la maestría, aunque ya no estoy muy seguro cuál va primero) el empezar a manejar el idioma del silencio, el recordarse con una sonrisa, el compartir para crecer. Si lo logramos, esta amistad -sine die- a la que hoy aspiramos, será tan alcanzable como el conciliar un punto controvertido, que ya se ha logrado. Salud con todos, Jessica Caldas, Luis Cucalón, Ursula Seminario, Sid Ktf, Jorge Núñez, Angello Ugarelli y Carlo Zárate. Pero por favor, las botellas de marca Ugarelli las dejamos para cuando el paladar ya no distinga entre un caipirinha y un Dom Perignon.
Publicar un comentario