lunes, 5 de mayo de 2008

Al pie del Támesis

images1 Mario Vargas Llosa vuelve a la dramaturgia, y nos regala esta breve pero divertida obra de teatro, Al pie del Támesis, la misma que fuera estrenada el 29 de marzo de 2008, en el Teatro Británico de Miraflores, Lima, bajo la dirección del reconocido Luis Peirano. El elenco, de solo dos actores, no pudo ser mejor elegido, Bertha Pancorvo y Alberto Ísola. Dos eximios consentidos de la audiencia peruana, que obra a obra, no paran de sorprendernos con su virtuosismo actoral. Ella es encantadora y convincente, él,  un señorón que se adueña del plateau y nos hace creer, lo que hasta antes de su actuación, fue ficción plasmada en el papel.

_40854657_050222cabrera203b Si bien MVL ya había incursionado en el teatro (La Chunga, La señorita de Tacna, Kathie y el hipopótamo, Ojos Bonitos, Cuadros Feos y El loco de los balcones conforman toda su obra teatral publicada), esta vez rompe el molde, y se atreve a tocar un tema bastante inusual en toda su cuantiosa obra literaria. Cuenta en el Prólogo de la edición publicada por Alfaguara que es a partir de una conversación en Londres con el escritor cubano Guillermo Cabrera Infante (RIP) sobre el poeta y escritor venezolano Esdras Parra, que luego de varios años de habérsele perdido el rastro, aparece, pero como una mujer. Así, Cabrera Infante manifiesta: «El Edras Parra que me tocó el timbre y entró en mi casa ya no era el mismo, sino una señora con todas las de la ley. Se había hecho una operación y cambiado de sexo, de gestos y de voz. Me costó mucho trabajo reconocerlo».

 mario_vargas_llosa_luces_e_sombras_590 El autor, también en el Prólogo, hace una breve interiorización del trabajo terminado: «También en esta obra, por encima o por debajo de los que yo quería que fueran los temas centrales de la historia -la amistad, la forja de una identidad como un acto vital creativo y rebelde, los rituales y maleficios del sexo en la secreta vida de las personas-, se me fue imponiendo un asunto que me ha apasionado de manera recurrente en varias de mis novelas y en todas las obras de teatro que he escrito: la ficción y la vida, el papel que aquélla juega en ésta, la manera como una y otra se alimentan, confunden, rechazan y complementan en cada destino individual. Sin duda, el escenario es el espacio privilegiado para representar aquella magia de que está hecha también la vida de la gente: esa otra vida que inventamos porque no podemos vivirla de verdad, sólo soñarla gracias a las esplendorosas mentiras de la ficción».

2 No queda más que volver a pisar el teatro, para vivir el teatro, o en su defecto, comprar esta bonita edición de Alfaguara, que además, viene con varias fotos a color y en blanco y negro tomadas por la hija del escritor, Morgana Vargas Llosa (ya antes ha colaborado con su padre, publicando sus fotos en algunos sus últimos trabajos o haciendo exposiciones en base a ellas, por ejemplo tenemos Diario de Irak, Israel - Palestina y El Paraíso en la otra esquina). Que lo aprovechen.

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