miércoles, 2 de abril de 2008

El Perú y el Grado de Inversión

images Hoy, miércoles 2 de abril de 2008, jubiloso y hasta emocionado, el Ministro de Economía y Finanzas, doctor (tiene un máster y un doctorado en economía otorgado por la University of Minnesota) Juan Luis Carranza Ugarte dio a conocer a la opinión pública, lo que para él, es la mejor noticia de los últimos quince años: que el Perú finalmente ha obtenido el Grado de Inversión, o Investment Grade. Más al detalle, manifestó que la Agencia Calificadora de Riesgo Crediticio Fitch Ratings elevó la calificación de la deuda peruana de largo plazo en moneda extranjera de BB+ (todavía grado especulativo) a BBB-, con perspectiva positiva, el primer escalón en el grupo de calificaciones correspondientes al referido grado de inversión. Cabe mencionar -esta ya no es declaración del ministro-, que en la región latinoamericana sólo dos países tienen esta misma calificación, Los Estamos Unidos de México (2 escalones más arriba) y Chile (4 escalones más arriba).

2007-07-17__FFJ Para entender mejor esta noticia, el semanario económico Ophèlimos nos explica que «un emisor de deuda se encuentra dentro del grado de inversión cuando los títulos que coloca en el mercado no representan un riesgo de incumplimiento en sus obligaciones para con los compradores de los mismos. Para establecer este grado y estimar la capacidad de pago del país ante posibles shocks y escenarios internacionales negativos se miden los ingresos futuros, la sostenibilidad fiscal y la estabilidad macroeconómica y política. Conseguir esta calificación es importante y beneficiosa para un país. Primero, debido a que ayuda a generar un mejor ambiente de negocios, pues permite crear credibilidad en los inversionistas extranjeros sobre el futuro de sus inversiones dentro del país. A su vez, permite que los mismos deseen establecer inversiones de más largo plazo, debido a que pueden formar sus expectativas de una manera más acertada. Por otro lado, permite que el país obtenga financiamiento en el extranjero en mejores condiciones, dada la reducción de la prima de riesgo que los países en desarrollo deben de pagar por su mayor probabilidad de impago y mal historial crediticio».

Las agencias calificadoras de riesgo hacen sus evaluaciones sobre la base de indicadores cuantitativos (indicadores macroeconómicos) y cualitativos (riesgo político e institucional). Existen diferentes empresas reconocidas a nivel mundial por hacer la evaluación del riesgo crediticio de cada país, siendo las más conocidas Standard & Poor´s (S&P), Fitch Ratings y Moody´s.

Como lo señala PROINVERSION, los ratings generalmente son divididos en dos grandes categorías: Grado de Inversión y Grado de Especulación.  Cada categoría, a su vez, está dividida en subcategorías y niveles (notch) según la naturaleza del instrumento de deuda calificado. Las subcategorías están dadas por las letras A, B, C y D o combinaciones de las mismas (hasta por triplicado), siendo la máxima calificación posible (menor riesgo) la triple A (Aaa y AAA). Desde la calificación C y peor en D, se está en claro riesgo de moratoria o ésta ya ha sido declarada.

Para indicar graduaciones dentro de las subcategorías Moody´s utiliza números (1, 2 y 3), mientras que S&P y Fitch tienen un ranking basado en símbolos (+ o -), para indicar un nivel mejor (1 o +) o peor (3 o -) de riesgo. En el siguiente cuadro se puede ver las equivalencias entre las subcategorías utilizadas. De acuerdo con la clasificación de S&P y Fitch, un país es considerado en la categoría de grado de inversión a partir de la clasificación BBB-; mientras que, según Moody’s, la nota aprobatoria es Baa3

 

5338-744058 Esperemos que las otras dos importantes agencias calificadoras norteamericanas, Moody's Investor y Standard & Poor's Rating hagan lo propio, y homologuen con Fitch Ratings este mismo resultado, que tanto bien le hace al país, para que finalmente, pueda haber mayor inversión social en los estratos socioeconómicos C, D y E, quienes son los que más sufren las consecuencias de la inflación, la falta de fuentes empleo, determinantes en la pobreza del país. Más aún en este año de Cumbres Internacionales (ALC-UE y APEC), que nos pone en la vitrina del mundo. Más que un motivo de celebración, como lo fue la suscripción del TLC con Estados Unidos, es un reto para seguir mejorando, y elevar los niveles de competitividad. Como bien señala Enrique Ruiz Kuang, de la Universidad del Pacífico, «Si bien nos estamos abriendo al mundo global a través de los tratados de libre comercio se está descuidando el tema de la agenda interna.
La educación de calidad es importante. Necesitamos mejorar el nivel de instrucción secundaria, es necesario que los egresados tengan un mejor nivel de comprensión de lectura así como un mayor nivel de matemáticas tanto para de los colegios públicos como de los privados.
De otro lado, para fomentar las exportaciones regionales (Sierra y Selva) se necesitan la carretera trasoceánica, los puertos regionales como por ejemplo Bayóvar. También tarifas de electricidad, agua y comunicaciones a nivel internacional, para poder competir con el mercado global. Oro tema es que las tasas de interés actualmente
son muy altas, no hay competencia entre los bancos comerciales ya que tienen tasas parecidas de 12% hasta 30% anual cuando la tasa de inflaciones de 2% anual en promedio».

¿Estaremos a la altura de la circunstancias? Dependerá de nosotros, y de nadie más, ser los forjadores de un mejor mañana. Como dicen por ahí, «hay que ponerle fecha a los sueños». 

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