lunes, 14 de abril de 2008

American Gangster

american-gangster-posters Recién el domingo pasado me animé a ver el drama sobre mafias y gangsters titulado American Gangster, he de confesar que fue posible gracias a la piratería (otra forma de corrupción), pues su venta está autorizada a partir del 28 de mayo del 2008, y aquí en Sudamérica, casi nadie pagaría veinte dólares por un DVD original, cuando la copia se consigue por un dólar. Considero que es una muy buena producción de Universal Pictures, que contó con un presupuesto de cien millones de dólares, y un poco más. La dirección de Ridley Scott es impecable, a pesar que se criticó mucho la duración del filme. Por otro lado, no es fácil trabajar y llevar la procesión en paz con dos mega egos como los de Denzel Washington (Frank Lukas) y Russell Crowe (Richie Roberts), ambos ganadores del Oscar como mejores actores. El resultado no pudo ser mejor, sólo en su primera semana en la cartelera americana, recaudó la suma de US$ 46,344,000 dólares.

uqVxAi Es interesante saber que el mismo Frank Lukas (el de la vida real, el mafioso, el ex convicto) haya intervenido en la filmación, aunque no fuera muy bien recibido por la población de Harlem, que una vez, en los años setenta, tanto lo idolatró. Un soplón es un soplón. Esa una de las tantas reglas de los diferentes códigos de ética que se cruzan aquí. Una vez más, la vanidad descubre al hampón. Acostumbrando a llevar un perfil bajo, sin signos exteriores de riqueza, la vanidad lo empuja a lucirse en público cubierto en un costosísimo abrigo de chinchilla, rodeado de los capos de la Cosa Nostra. Tampoco fue muy sabio adquirir una mansión en los suburbios de la gran ciudad, o contraer nupcias con Miss Puerto Rico, no para un afroamericano de Harlem. Un negro que significaba el progreso de su gente, y que los capos italianos, los intermediarios anglosajones y demás blancos, no iban a permitir. El negocio se hereda, no se comparte. Sólo diez años antes, los negros habían sido tratados como ciudadanos de menor valía. Hoy todavía es así, pero ya no se dice en voz alta ni se ve a simple vista, es políticamente incorrecto. Un candidato presidencial, Barack Obama, nos da la esperanza de un cambio de mentalidad.

CORRUPCION_DESBORDADA La película desnuda una realidad tan humana como la de comer, dormir o usar el baño. La corrupción. Todos somos potencialmente corruptibles, todo depende de llegar al precio. Aisladas, atípicas y excepcionales son las historias de incorruptibles. El ser humano, independientemente de donde venga, país de renta alta, media o baja, siempre podrá ser tentado. Lo vemos incluso en los más altos niveles ejecutivos (por ejemplo, el gigante alemán Siemes fue acusado de pagar coimas por más de 1.200 millones de euros el 2005), militares (Vladimiro Montesinos en Perú, Alberto Pinochet en Chile), miembros del gobierno (son millones los casos) y así. La corrupción del Departamento de Policía de New York no tuvo parangón, aunque años después, la de Los Angeles tuvo niveles similares. Es decir, no es que los gringos sean los más honrados del mundo, como quisieran hacernos creer. Su sistema judicial es expeditivo y rápido, es verdad, y las penas no son poca cosa, y se aplican, y tal vez eso, en los estratos más bajos, haga que la gente se reprima de delinquir, pero en las más altas esferas, donde las cifras son virtuales, donde el diablo regenta un invencible Estudio de Abogados, se puede llegar al precio de cualquiera, o adelantarle la pensión de viudez a sus orgullosos deudos. Creo que este es uno de los méritos de American Gangster, recordarnos a los que no gozamos del derroche del Norte, que no sólo aquí se cuecen habas.

6a00d83468416369e200e54f4542998834-800wi Termino con una cita de Controlando la Corrupción, libro de Robert Klitgaard: «Los remedios para la corrupción en los países en desarrollo son los siguientes: (i) El transcurso del tiempo, durante el cual, dado un progreso económico firme, las lealtades pasarán gradualmente de la familia, el clan y la tribu, al Estado-nación. (ii) El aumento de la educación, que permitirá a la gente comprender qué es la política, en vez de contemplarla como una forma partidista de excitación. (iii) La evolución de la opinión pública, que debe seguir a la extensión de la educación. (iv) El crecimiento de una clase media profesional. (v) La difusión del poder, la riqueza y la posición social, disfrutada ahora por la clase política. (vi) El reconocimiento de que la democracia vale la pena. (vii) El riguroso cumplimiento de las leyes relativas a la inspección. (viii) El testimonio personal de personas que se oponen al soborno y la corrupción. (ix) No existen caminos más cortos que éstos».

Vayan y mírenla, no se van a arrepentir.

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