viernes, 7 de marzo de 2008

El origen del apellido Zárate

zarate Puedo ser juzgado apriorísticamente y terminar malamente condenado, como un huachafo anacrónico y ridículo. Pero me corro ese riesgo, y no por gustar exponer públicamente mi buen honor, sino, porque cuando uno escribe, queda en compromiso con sus lectores. Y han sido los correos electrónicos de algunos pocos, residentes de Asunción, el DF, Buenos Aires, Santiago, Vizcaya, Ayacucho, Trujillo y Lima, preguntándome por el origen y la heráldica de este apellido, Zárate, que también es mi apellido. Prometo a mis demás lectores, -dispensándome por el exceso de vanidad que mueve mi pluma-, que no vuelve a ocurrir. Esta es la primera y última vez, que los aburro con empresa tan baladí.

El apellido de lengua euskera Zarate, tiene dos componentes. El primero es la palabra zara que se traduce al castellano por bosque o jaral. El segundo componente es la palabra ate que significa paso, puerta, garganta o estrechadura de un valle, desfiladero. Por lo tanto zarako atea significa paso de bosque.

Según Lope García de Salazar, en su obra Bienandanzas e Fortunas, los Zárate proceden de Rodrigo Ortíz de Zárate (c.1200), un hijo bastardo de don Fortún Sánchez de Salcedo, VI señor de Ayala: «El linaje de Çárate son escuderos antigos en Urcabostas e en Çuya e su fundamiento fue de Rodrigo Ortiz, fijo vastardo de don Furtud Sánchez de Salzedo, Señor de Ayala, que pobló en Çárate e fizo fijos e fijas e moltiplicaron allí. E d'éste, del que ay más memoria fue Juan Ortiz de Çárate, que fue toda su vida Prestamero de Vizcaya por Juan Furtado de Mendoça de Fontecha, que ovo fijos a Estívaris de Çárate e a Rodrigo de Çárate e a Ferrando de Çárate e a Juan de Çárate e a Pero de Larrea de Cornoça. E d'este linaje ay buenos escuderos de aquel solar» (Op. Cit., Libro XX). Su primitiva casa radicó en Zárate, un pequeño pueblo del Municipio de Zuia y de la cuadrilla del mismo nombre, cercano a Murguía (Araba), situado a 730 metros sobre el nivel del mar, en la vertiente alavesa del monte Gorbea, que separa Araba de Bizkaia. Según el nomenclator foral de Araba, de 1999, ese año contaba con 25 habitantes. El apellido se extendió a Markina de Zuia, Zurbano, Zigoitia, Ondategui y Urkabustaiz (Araba). También hay representantes de este linaje en Gernika, Lumo, Arratia (Bizkaia), y en Gipuzkoa. Es el mismo linaje de del apellido Ortíz de Zárate. El lugar de origen de los Zárate de nuestro linaje es Unzá, Araba, aldea situada muy cerca del lugar de Zárate.

Este linaje vasco ha producido muchos ilustres varones en las armas y en las letras, cabe destacar a don Diego de Zárate, a quien el Emperador Carlos V le concedió las armas que quedan representadas como consta por el Real Privilegio, del cual se extrae el siguiente texto: «Carlos V, augusto por la divina clemencia, Emperador de los romanos, rey de Alemania, de las Españas, de las Dos Sicilias, de Jerusalen, de las islas Mallorca y Canarias, del Nuevo Orbe de las Indias, etc., Archiduque de Austria, Duque de Borgoña, Señor de Flandes, etc. A nuestro querido y fiel criado Diego de Zárate, nuestro soldado e caballero dorado, nuestra gracia cesárea y todo». Continúa el Real Privilegio haciendo mención a la honra que merece el buen siervo, hasta llegar a la concesión de los blasones, «estando presentes gran copia de príncipes, señores y nobles, con las solemnidades usadas y acostumbradas, por las presentes letras, de la misma manera te hacemos y concedemos los ornamentos pertenecientes a este grado y te adornamos con la dignidad de caballero, decretando que de aquí en adelante por todo el imperio romano y en toda tierra y lugar del mundo, seas habido y tenido por caballero dorado... y a ti, Diego de Zárate, y a tus hijos legítimos, de cualquier sexo y a los herederos y descendientes de ellos, para siempre jamás de nuevo, concedemos y damos, conviene a saber, el escudo de oro, o de color rojo, dividido de una raya negra en dos, y en la de abajo cinco panelas de color encamado, con asas hacia arriba, añadiendo a estas nuestra águila real, negra de una cabeza y en la cabeza la corona real de oro, una real en la siniestra y imperial en la diestra que digan te hallabas presente cuando recibimos esta en Bolonia y aquella en Aquigrán». Lleva fecha de 24 de febrero de 1530.

En lo que fue el virreinato del Perú, son muchos los personajes de este mismo apellido. Juan Ortiz de Zárate, por ejemplo, fue alcalde de Lima, y partidario de Francisco Pizarro, a quien viera morir, en su última lucha cuerpo a cuerpo. Tenemos también noticias, por aquella época, del oídor Zárate, licenciado miembro de la Real Audiencia (primera mitad del S. XVI), quien se hiciera famoso por «los tres motivos del Oídor», según nos cuenta Ricardo Palma en sus Tradiciones Peruanas. Por otra parte, fue muy comentada en su tiempo, la muerte por envenenamiento del Obispo de Huamanga (capital del departamento de Ayacucho), también apellidado Zárate. Fue a su vez, comidilla de la multitud durante la Colonia, la vida licenciosa del Marqués de Zárate. Ya en la época de la Independencia Continental (1820), fue notable la valientía de Inocente Zárate, conocido como Inocente Gavilán, joven trujillano, criollo legítimo, bravo como el que más y alegre como una zamacueca. También tenemos que Hernando de Zárate, por 1593-1594, fue gobernador de Río de la Plata, cuando aún era parte del Virreinato del Perú.

Otro ejemplo notable es don Agustín de Zárate, cronista e historiador español. Durante quince años fue contador del Consejo de Castilla y en 1543 fue nombrado contador de mercedes para el Virreinato del Perú y Tierra Firme. Llegó a América, al Virreinato del Perú, en 1544 en la expedición del primer virrey, Blasco Núñez de Vela. Estando en este puesto la Audiencia de Lima le nombró como negociador entre los encomenderos, que estaban al mando de Gonzalo Pizarro y el virrey. En plenas negociaciones fue apresado por Gonzalo Pizarro. En 1545 volvió a la Península donde hizo frente a una acusación de traición. En la corte y por encargo del príncipe, el futuro Felipe II, escribió una historia y descubrimiento del Perú, que narraba tanto la conquista por parte española como acontecimientos anteriores, teniendo como límite cronológico la muerte de Gonzalo Pizarro. Esta obra fue impresa en 1555 en Amberes, donde se encontraba ejerciendo la gobernación de la Hacienda de los Países Bajos, cargo que le proporcionó el emperador Carlos I como recompensa de sus buenos servicios en América. La obra fue impresa con el título de Historia del descubrimiento y conquista de la provincia del Perú. Fue reimpresa en Venecia en 1563 y en Sevilla en 1577. Además, fue traducida al francés, el alemán, el inglés y el italiano. De gran calidad literaria, la obra no deja de hacer patente la concepción personal del autor en la narración de unos hechos en los cuales, en muchos de ellos, él tomó parte.

Finalmente, en la actualidad Zárate es una importante ciudad de la provincia de Buenos Aires, en Argentina. Además, es la urbanización más pujante, del distrito más grande de la ciudad de Lima, San Juan del Lurigancho.

ADVERTENCIA: Los apellidos, genéricamente hablando, no tienen escudo. Se trata de uno o algunos de sus linajes quienes pueden tenerlo. Un linaje es una rama familiar que tiene ese apellido, pero ello no quiere decir que a todos sus homónimos les corresponda ese escudo o blasón. Solo a esa rama familiar, es decir, a ese linaje al que se le concedió, que pudo ser por muy variados motivos, le corresponde el derecho de uso de su escudo de armas. De ninguna manera al resto de sus homónimos.
Dejemos de llamarlos «los escudos de los apellidos». Es un forma incorrecta de denominarlos, y se presta a la confusión y a abusos mercantilistas, por parte de aquellos que intentan venderle un escudo por el hecho de llevar el mismo nombre que el de su familia.

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