miércoles, 13 de febrero de 2008

Iván Thays, o el cojudo de la semana

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Sofocleto, heterónimo de Luis Felipe Angell de Lama (RIP), tenía por costumbre designar semanalmente a un cojudo (lo que en el Distrito Federal de México sería un pendejo, en Madrid un gilipollas, en la ciudad Buenos Aires un pelotudo, en Santiago de Chile un ahuevonado, en ciudad de Guatemala un cerote, y así) por los deméritos del mismo, o claro está, por su supina cojudez. En este caso, nuestro caso, he de manifestar que Iván Thays, es quizá, uno de los escritores peruanos más atacados del Perú, por múltiples razones. El mismo Thays, lo explica en una entrevista que le hiciera Francisco Angeles, en el diario La Primera, publicada el 25/II/2006:   

"Me preguntaba cuántos enemigos has ganado conforme has ido avanzando en tu carera literaria. Mucha gente te insulta en los blogs...
–Ahí hay algo muy interesante. Cuando me insultan yo creo que soy el blanco que está ahí, pero puede ser otro, Ampuero o cualquiera. Detrás de esos insultos hay un síntoma, y yo trato de ver qué es lo que realmente me están queriendo decir. Es inevitable que ellos vean que yo tengo un programa de televisión, varios libros publicados, que me invitan a encuentros de escritores. Me parece inevitable que digan por qué él está ahí y yo no. En realidad dicen por qué no lo logro yo. Es una crítica hacia ellos mismos. Me siento mal conmigo mismo, y me cuesta mucho asumirlo, así que mejor insulto a este pata y pienso que es el culpable de que todo me salga mal".

Para quienes nos leen desde fuera (no me explico aún, cómo este blog es leído en 31 países), Iván Thays es un joven escritor, casado con un hijo (Andreas), clase media, burócrata, capitalino, graduado en Literatura y Lingüística por la PUCP, con tres novelas en su haber algo conocidas en el exterior, El Viaje Interior, Escena de Caza y La Disciplina de la Vanidad, además de un libro de cuentos Las Fotografías de Frances Farmer. Así mismo, tiene un programa literario, llamado Vano Oficio, transmitido por el Canal 7, todos los martes a las 11:30 p.m., además, de un popular blog de crítica literaria con el nombre de Notas Moleskine. Incluso, ha sido galardonado con algún premio literario. Digamos que es un escritor exitoso. Pero no todos, al menos en Lima, piensan que sea merecedor de algún tipo de reconocimiento. Así tenemos, por ejemplo, que el escritor Beto Ortiz, en una de sus columnas del diario Perú21, escribió lo siguiente: "tras leer un comentario de "Caretas" sobre su primer libro en 1992, en el que se decía que "más que promesa era deuda", el joven escritor Iván Thays fue presa de un severo acceso de asma emotiva".

Entonces, es más entendible, por qué lo hemos designado hoy día, como el cojudo de la semana. Por la sencilla razón que no lo es, simplemente con ánimo de joder a los que sí lo creen, un reverendo cojudo. Advierto, no tendría por qué defenderlo, pues si bien tenemos amigos en común, no nos conocemos personalmente, y poco o nada sabemos de la existencia del otro. Eso da cierto margen de imparcialidad. Yo creo que el desprecio que se le tiene, es porque es una buena persona. De acuerdo, no es un escritor notable, y dudo que su obra perdure el tiempo que le toque vivir. Pero sí es un buen lector, y su crítica literaria, aunque no rigurosa, invita a sus lectores a recorrer las páginas de los libros que recomienda, o en su defecto, descalifica. También es meritorio su esfuerzo por hablar de literatura, en un medio masivo como la televisión, sobretodo en un país como el Perú, en vías que desarrollo, que tiene a la cultura como la última rueda del coche, o en otras palabras, no le interesa, porque no es económicamente rentable.

He escuchado también que a cierta gente le fastidia su dejo afrancesado. Otra fastidiosa calumnia, si pronuncia así, es por su incapacidad congénita de no poder pronunciar la letra "r", que le sale gangosa. Con mucha razón, otrora, don Manuel Ascensio Segura y Cordeno, afirmaba: "Si matara el qué dirá, fuera Lima un cementerio". Pero bueno, la mera neta, en dónde no le gusta a la gente, hablar mal del otro. Más aún, si el objeto de la calumnia, es una persona con cierto reconocimiento colectivo.

No podría recomendar sus novelas, porque yo mismo no me he animado a leerlas, quizá llevado por la mala referencia que he tenido de ellas. Igual, pienso hacerlo un día. Lo que sí recomiendo, es su blog, y para los noctámbulos, su programa por Canal 7. No está muy bien estructurado, ni es dinámico, no fluye como debería fluir. Pero con todo y eso, es como dije, muy meritorio, incluso, heroico. Creo que es algo que deberíamos apoyar desde nuestra esfera de poder, porque algo bueno vamos a rescatar.

Iván, desde aquí, mi bien ganado respeto y consideración. Siga así, combatiendo molinos de viento, y aunque la edad no perdona, no le haría mal, un buen corte de pelo. La moda de lucir a lo Oscar Wilde, ya está en desuso.  

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