sábado, 26 de enero de 2008

Que me perdonen las feas, pero la belleza es fundamental



La autoría de esta frase, que hoy hace las veces de título en esta entrada, no es mía, por si acaso. Le pertenece al carioca Vinicios de Moraes. Y viene como anillo al dedo, luego de la conversación que tuviera hoy tarde, en un café miraflorino, con un viejo amigo, algunos apenas conocidos y otros totalmente desconocidos. Lima también es metrópoli de gente solitaria, que cuando es invitada a opinar, casi-casi llega al emotivo llanto. Más que todo los viejitos, a quienes poco o nada de caso se les hace. Una cosa es que estén próximos a morirse y ya no sean productivos al sistema, otra, que hayan perdido su dignidad humana. Y eso, no se pierde con la edad, señores, sino, todo lo contrario. Todos estamos condenados a llegar a esa edad. Ya los quiero ver ahí.
El clímax de la conversación llegó cuando alguno preguntó, luego de concluir con el tema de la baja de las bolsas de valores, a quién considerábamos la mujer más bella. Se hizo la salvedad, que tenía que ser alguien famoso, o que por lo menos, la mayoría conociera. No faltó quien dijera Helena de Troya, y tampoco faltó otro más avispado, que lo callara, mandándolo derechito a la mierda por cojudo. ¡Es que oye!
Se barajaron muchos nombres: Angelina Jolie, Sharon Stone, Cameron Diaz, Thalía Sodi, Jessica Alba, Patricia Manterola, Paz Vega, Maju Mantilla, Valeria Massa, y así. Yo los dejaba discutir, porque llevaba mi as bajo la manga. Cuando la cosa parecía irreconciliable, luego de descalificar a muchas de las contendientes por putas, coqueras, alcohólicas, arrastradas, fáciles, calabazitas y demás (ya saben, como con la zorra de Esopo, las uvas están siempre demasiado verdes cuando son inalcanzables), les recordé el nombre de Scarlett Johansson, que aún, nadie había dicho. Como era de esperar, los que sumaban más canas, me preguntaron interesados quién era. Les dije, que había sido actriz en La Isla, Match Point, The Perfect Score, La Joven de la Perla, La Dalia Negra, Lost in Translation y demás. Recién agarraron la onda, algunos, y me dieron la razón. La mujer estaba más buena que el ajo, dijo uno. Otro, vulgar como él solo, dijo que estaba tan rica, que hasta le comería su caca. Es verdad, se excedió con el comentario, pero la idea estaba clara: Scarlett es una diosa.
Natural de la isla más famosa del mundo: Manhattan, nació un 22 de noviembre de 1984 -sagitaria como su fan enamorado-. Es correcta su suma, recién tiene 23 años de edad, y qué bien los lleva. A esta corta edad, ya lleva un globo de oro, y un premio Bafta, por su actuación en Lost in Translation, y alguna que otra nominación por su participación en otras películas. También ha grabado canciones y videoclips, ha hecho publicidad para reconocidas marcas (Louis Vuitton y Calvin Klein), ha diseñado una línea deportiva para Reebok, entre otras actividades. Podríamos enumerar algunas cosas más, propias de su fama, mas se los dejo de tarea, porque si tienen tiempo de leerme, también tienen tiempo de navegar en la web. Como sea, insisto que ahí no radica su real belleza, sino, es su naturalidad. Todo lo que vemos en ella, es original. El color de su cabello, la carnosidad de sus labios, lo maternal de sus pechos, la limpidez celestial de sus ojos, su simetría facial, su metro sesentitrés sin plataformas, su oposición al gobierno de George W. Bush, su sensualidad -ella ha confesado a una revista, que cuando se ve al espejo, no se dice a sí misma qué bella está, sino, que caliente que luce. I couldn´t agree with you anymore, diría el gabacho.
Ya Pitágoras, en la antigua Grecia, nos hablaba de la conexión entre la belleza y la simetría. De ahí, que modernamente se sugiera que las personas cuyos rasgos faciales son simétricos y poseen la proporción preferida son más atractivas que aquellas cuyos rasgos no lo son. La simetría es importante porque evidencia que la persona creció de un modo sano, sin defectos visibles genéticos. Aunque el estilo y la manera varíen extensamente, la investigación cultural ha encontrado una gran variedad de concordancias en la percepción de la gente físicamente bella. Para muchos, unos grandes ojos y una piel clara son considerados hermosos tanto en hombres como en mujeres de todas las razas. Algunos investigadores han sugerido que rasgos neonatales son intrínsecamente atractivos y así son encontrados bellos. El promedio, la simetría, y el dimorfismo sexual pueden tener una base evolutiva para determinar la belleza. Los meta-análisis de la investigación empírica indican que todos los tres son atractivos tanto en caras masculinas como en femeninas y a través de una variedad de culturas. El atractivo facial puede ser una adaptación para la opción de pareja porque la simetría y la ausencia de defectos señalan los aspectos importantes de calidad de la pareja, como la salud física. Es también posible que estas preferencias sean simplemente los subproductos del modo que nuestras neuronas tratan la información. Todavía hay bastante por descubrir al respecto. A fortiori, el entendimiento de la naturaleza de la belleza es uno de los temas claves en la disciplina filosófica conocida como la estética. El compositor y crítico Robert Schumann distinguió dos clases de belleza; la natural y la poética. La primera es hallada en la contemplación de la naturaleza, en tanto que la otra, la poética, se encuentra con la intervención consciente y creativa del hombre en la naturaleza. Schumann indicó que en la música ambas clases de belleza aparecen, pero la belleza natural es el placer simplemente sensual. La belleza poética comienza donde la belleza natural finaliza.
Al final de la noche, ya despidiéndonos todos, tuve que aceptar un segundo honroso puesto para Scarlett, pero dejo expresa constancia aquí, que la defendí cuanto pude. La democracia es así, y el grupo-vulgo, siempre ganan. Para mí, Scarlett (nos tuteamos desde hace un tiempo, ya) es una belleza poética, haciendo caso a Shumann. Por otro lado, en una legítima actitud de protesta, no pienso contestarles el teléfono a ninguno de estos ciegos cabeza de pollito. Elegir a Jennifer López, como la más linda, fue demasiado para una noche. No niego que tenga un culo digno de óleo, pero belleza es otra cosa. Que me perdonen las feas, pero la belleza es fundamental.
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